domingo, 18 de septiembre de 2011

Estoy en contra de ustedes, personas sin aliento, sin significación, personas intolerables cuando quieren. Que no me respetan, que no las respetan, que no nos respetan. Nosotras, las mujeres, estamos verdaderamente cansadas. No somos objetos usables para fines sexuales, no somos objetos para masturbarse en la cabeza. No me quiten energía, no me hagan dudar de cada uno de los hombres que se me presentan.
Y cada vez que salgo a la calle soy violada, y cada vez me resigno más. Uno, dos, tres… hay veces son cinco o seis hombres por cuadra que te gritan cosas. Sin olvidarnos del viejo verde que conduce un auto, que te persigue cinco cuadras y te grita desde la esquina: morocha, 200 pesos. Y me enfurezco… porque yo no valgo eso. Yo no valgo nada de lo que usted pueda llegar a pagar; porque mi valor no es monetario, no es capitalista, mi valor está muy adentro mío, y muy pocos van a tener el privilegio de conocer.
No soy la mejor, no soy la peor. Soy esto. Quereme así. Aceptame así. Enojate conmigo y después abrazame. Que cuando nuestras almas se unen, ya no queda más nada. Y ese abrazo, ese abrazo compensa todo. Ese abrazo llena, me inunda por dentro; siento todos mis microorganismos crear una revolución, como si todo el organismo parara de repente un segundo y comience de nuevo a trabajar en un nivel totalmente potenciado. Como extraño eso. Como TE extraño, tuviste el privilegio de conocerme por dentro. 

sábado, 17 de septiembre de 2011

días malos

Te levantas y ya hay una lucha interna adentro tuyo, te das cuenta y te pones más loca todavía, aumenta progresivamente tu calor corporal, pero bueno ya se va a pasar. Tu cabeza como siempre va a mil, no te precipites le decís, pero tu otro yo, tu otro maldito yo no te deja en paz. ¿De dónde habrá salido tanta libido narcisista?, toda decae en vos. Pasan las horas, y seguís puteando, y bueno son esos días, días malos; pero vos sabes que va a cambiar, que algo bueno va a pasar, o bueno mejor dicho tenes la esperanza, esa emoción que nunca se pierde; nunca… bue… nunca. Nunca digas nunca, jamas!. Irónico no? De repente, vos que esperabas ese “algo bueno”, se convierte en malo, peor aún, terrorífico, escalofriantemente malo. Para para… que paso acá? Que paso acaaaaa?, seré yo? Serás vos? Será el mundo que esta dado vuelta? Y te seguís maquinando, pero vos sabes, loca vos sabes que el problema sos vos, esta adentro tuyo carcomiéndote las entrañas. ¿Por qué no lo liberas? Tanto te cuesta. Ah si, sos masoquista, ese es tu problema, además de sadica sos masoquista!